Eran las seis de la tarde, no podía quedarme dormida. Al lado de mi cuerpo faltaba el calor de un cuerpo que me había acompañado toda la tarde. Cuando por fin logré conciliar el sueño, no fue mucho lo que pude dormir, desperté buscando compañía, esa compañía que debía estar conmigo, pero no la encontré. Volví a caer en un sueño ligero, no me di ni cuenta y ya eran las seis con cincuenta minutos cuando decidí llamar a su celular para saber cuanto tiempo más habría de estar sola; la respuesta no fue la que esperaba,recién empezaban a grabar... Me puse a pensar que no tenía porque soportar semejante actitud hacía mí. Me sentí botada, por primera vez en mi vida sentí que después de haberme entregado, mi compañero me había abandonado, se había ido más allá que un simple sueño.
Siete veinte, llamo nuevamente, ya había pasado casi una hora y media sola. La respuesta recibida era más alentadora, voy para allá. Pero en ese minuto ya no necesitaba ese calor - quizás sí, pero mi orgullo me decía que no-.
Realmente, sentirse abandonada y sola fueron las peores sensaciones de mi día. Y estoy en todo mi derecho de enojarme y patalear. EXIJO QUE ME QUIERAN, QUE ME CUIDEN, QUE ME RESPETEN, QUE ME DEMUESTREN AMOR, QUE NUNCA ME DEJEN SOLA, QUE NUNCA ME HAGAN SENTIR DESAMPARADA.
martes, julio 1
Suscribirse a:
Comentarios de la entrada (Atom)

No hay comentarios.:
Publicar un comentario